Ciencia sin seso… locura doble

Píldoras sobre medicina basada en pruebas

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Sopa de letras

Lamentablemente, una gran parte de las veces que pensamos en algún trabajillo de investigación que podamos hacer solo nos mueve el interés por tener alguna publicación más en nuestro ya abultado currículo y el ver nuestro nombre en una revista o en el libro de comunicaciones de un congreso. Así que no es de extrañar que una gran parte de los trabajos que se publican sean, por decirlo de forma suave y educada, de una calidad deficiente, de tal forma que ni sabemos cómo están hechos, ni si son de fiar ni, a veces, qué novedades nos aportan o cómo se incluyen en el contexto de nuestros conocimientos médicos. Y esto no atañe solo a la realización del trabajo, sino que es frecuente que haya también defectos en la publicación y difusión de sus resultados, pudiendo haber casos de publicación incompleta del trabajo, de que se oculte parte de su metodología, que no se hable de efectos perjudiciales ni de efectos negativos y, en resumen, que publiquemos únicamente lo que nos interesa.

Pero no os desaniméis. Para remediar esta triste situación podemos recurrir a una sopa de letras. Y no estoy pensando en comida ni en el famoso pasatiempo que afronta un peligro de extinción inminente por culpa de los pérfidos sudokus, sino en otra sopa que combina letras en un número inimaginable de nombres imposibles para denominar listas de recomendaciones y de verificación que nos permitan ordenar todo el procedimiento de creación y difusión de trabajos científicos sin que cometamos errores metodológicos u omisiones en el procedimiento.

Todo comenzó con un programa del Servicio de Salud del Reino Unido que terminó con la fundación de una iniciativa internacional para promover la transparencia y precisión de los trabajos de investigación biomédicos: la red EQUATOR (Enhancing the QUAlity and Transparency Of health Research). Esta red se compone de expertos en metodología, comunicación y publicación, por lo que incluye profesionales implicados en la calidad de todo el proceso de producción y difusión de los resultados de investigación. Entre otros muchos objetivos, que podéis consultar en su página web, está el de diseñar un conjunto de recomendaciones para la realización y publicación de los diferentes tipos de estudios, lo que da lugar a las diferentes listas de verificación o declaraciones que veremos a continuación.

Quizá la más difundida sea la declaración CONSORT (CONsolidated Standars Of Reporting Trials), que se ocupa de los aspectos de diseño, realización, análisis, validez e interpretación de los ensayos clínicos aleatorizados. Se compone de una lista de verificación (que comprueba el contenido de título, resumen, introducción, métodos, resultados, discusión y otras informaciones, como los datos de registro del ensayo) y de un diagrama de flujo (en el que se describe el paso de todos los participantes a través de todo el estudio).

CONSORT tiene numerosas extensiones para ensayos con distinto tipo de diseño (por grupos, no-inferioridad y equivalencia, pragmáticos), de intervención (tratamientos con hierbas medicinales, no farmacológicos, ocupacionales e, incluso, de acupuntura, homeopáticos, etc.) o de tipo de datos (de daño, de resúmenes, etc.). Para el que quiera más información, existe un catálogo de extensiones no oficiales en Internet que puede consultarse y que es actualizado periódicamente. Además, para los ensayos clínicos no aleatorizados se ha diseñado la declaración TREND (Transparent Reporting of Evaluations with Nonrandomized Designs).

De los estudios observacionales, especialmente los estudios de cohortes, los de casos y controles y los transversales, se encarga la declaración STROBE (STrengthening the Reporting of OBservational studies in Epidemiology). De todas formas, al igual que le ocurría a CONSORT, STROBE tiene multitud de parientes cercanos para controlar la metodología de estudios observacionales de tipos específicos, como STREGA (estudios de asociaciones genéticas), ORION (control de infecciones) y otros muchos para series de casos, estudios longitudinales, etc. Todas estas listas de verificación están disponibles en el sitio web de la declaración STROBE.

Otra de las más extendidas es la declaración STARD (STAndards for the Reporting of Diagnostic studies accuracy), que dedica sus desvelos a mejorar la precisión de los estudios sobre pruebas diagnósticas para permitir una valoración más adecuada de su validez interna y externa. Al igual que CONSORT, se compone de una lista de verificación y de un diagrama de flujo que describe el diseño del estudio y el flujo de pacientes. Una declaración  de similar utilidad es la QUADAS (Quality Assessment of Diagnostic Accuracy Studies), que se centra específicamente en los aspectos de precisión de los estudios de pruebas diagnósticas incluidos en las revisiones sistemáticas.

Y hablando de revisiones sistemáticas, no podía faltar una declaración para ellas: la declaración PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses), que viene a sustituir a la declaración QUOROM (QUality Of Reporting Of Meta-analyses). Basándose en la definición de revisión sistemática de la Cochrane Collaboration, PRISMA nos ayuda a seleccionar, identificar y valorar los estudios incluidos en una revisión. Consta también de una lista de verificación y de un diagrama de flujo en el que se describe el paso de todos los trabajos considerados durante la realización de la revisión. Existe también una declaración menos conocida para la valoración de metaanálisis de estudios observacionales, la declaración MOOSE (Meta-analyses Of Observational Studies in Epidemiology).

Y la lista no acaba aquí, ni muchísimo menos: declaración COREQ (COnsolidated criteria for REporting Qualitative research) para estudios de investigación cualitativa, ISPOR RCT-CEA para estudios de coste efectividad y evaluación económica, SQUIRE (Standards for QUality Improvement Reporting Excellence) para estudios de calidad de vida y mejora de salud, AGREE (Appraisal of Guidelines REsearch and Evaluation) para realización de guías de práctica clínica, GRRS (Guidelines for Reporting Reliability and agreement Studies) para estudios de confiabilidad y acuerdo, etc, etc, etc.

La verdad es que no puede negarse que la cosa tiene un mérito enorme, y me estoy refiriendo al que se ha inventado todos estos nombres tan imaginativos para las diferentes listas y declaraciones. Ahora lo que hace falta es que su esfuerzo, y también el de los que han hecho las declaraciones, se vea premiado con su puesta en práctica para que los trabajos de investigación sirvan más para mejorar nuestra práctica clínica y menos para engordar nuestro currículo o promocionar nuevos productos. Muchas revistas biomédicas ya se han aplicado el cuento y asumen algunas de las declaraciones, de tal forma que solo admiten trabajos que cumplan con todos los puntos de la lista de verificación relacionada como, por ejemplo, la CONSORT para ensayos clínicos.

Para terminar, deciros que todas estas listas de verificación que ayudan al investigador a realizar su trabajo o al editor a decidir si merece la pena publicarlo, pueden servirnos también a nosotros, simples consumidores de literatura médica, para valorar la validez de los estudios y no malgastar tiempo leyendo trabajos que no nos vayan a  aportar nada. Las listas de verificación pueden ser utilizadas como herramientas para la lectura crítica de documentos científicos, al igual que se hace con las plantillas CASPe o con otros recursos. Pero esa es otra historia…